Ayer durante unas horas mi Messenger era el de otra persona. Conocía a otras gentes y hablábamos de cosas que nunca me han interesado lo más mínimo. También pude cotillear con gente desconocida sobre otras gentes igualmente desconocidas y me enteré de secretos que me dejaron muy sorprendida. Cuando cerré la sesión fui corriendo al espejo a mirar si seguía siendo yo y a alegrarme por ello. Te lo enseña Me Coments