Resulta que hoy dos de mis clientes han tomado un par de cortaditos (muy bien hechos, por cierto) y a la hora de pagar han pedido la cuenta (vamos, como haría cualquier hijo de vecino). Una, que es de letras y estaba ya un poco agotada, se ha acercado a la registradora y ha marcado la consumición. Cuando vuelvo y le doy el total me dicen que porqué no les he hecho el descuento (descuento que se aplica a la gente que trabaja en la estación, y léase trabaja en el sentido más amplio del término). Por mi mente pasan las respuestas típicas, que si se creen que soy Aramis Fuster, que si me ven cara de vidente, que si mis poderes fueran tales estaría trabajando en un 906 (de adivinación, se entiende...). Y (atención!!!!) uno de los caballeros me contesta señalándome la aguja de su corbata, si acaso no he visto el símbolo de RENFE. A mi se me abre la boca como a los dibujitos animados y le pregunto con soltura si lleva algún otro simbolito, no sé, en los calcetines, por ejemplo... Te lo enseña Me Coments